
¡Alma cantarina!,
madrugadora de la noche,
princesa escondida,
cuervo ardiente,
eres triste Diosa, que el fuego aprisionó,
no eres tú, el Solo soy YO.
Alma, que antes de partir volabas,
espectro que antes de morir llorabas,
en sudorosas noches
el ángel prohibió,
la manzana morder,
y alas magníficas,
le dejó crecer.
Afianza el vuelo,
libera el alma,
el Dios grosero,
sacará la flama,
del vientre entero,
y moribunda calma.
Alma se libre,
apaga la llama,
espectro que se ríe,
y se pierde en la distancia,
y no temo, el Solo soy YO.
Imploro el aliento,
te sigo,
allí voy,
vas cantando y danzando,
la canción del infierno,
pero el ensueño me atrapa,
me endiosa y me llama,
Me uno a tu flama,
saltando al poniente,
me unto a tu carne,
que a nada sabe,
a tus ojos vampíricos,
a tu deseo onírico.
Me quemo,
me río y es tan cálido,
lloro en tu silencio,
esta es la canción de mis sueños,
espero verte algún día,
morir a tu lado y volver a soñar.
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