
Agarré pinceles,
coloqué en mi paleta de colores, sueños y esperanzas
dibujé la línea que me llevaría hasta ti
encontré diminutos trazos que hablaban de tu partida
te fuiste y llenaste mi lienzo de espuma gris.
Habían cicatrices marcadas en tu rostro,
lamentos que susurraban la trágica historia de la vida
delineaba tus labios,
trastornados labios que temeroso, alguna vez robé.
La miel del óleo cubría tus senos,
Corazones marchitos que habrían alimentado una vida
alma mía!, corazón mío!
Cuánto di por formar parte de esa vida, de ese alimento
Vi tus ojos brillantes, me detuve
y lloré, como el niño que fui alguna vez,
como cuando temí perderte para siempre
Lágrimas que decían todo, estando en silencio.
Tristezas que resbalaban por tus manos,
Piel que tomé para traerte hasta mí.
La pintura corría, como la sangre por las venas,
aquellas que brotaban de mi ser cuando rozaba tu piel
ahora sólo tengo el pensamiento,
el reflejo de tu rostro en mi paleta de colores
mis pinceles se transforman en caricias
en sueños y en derroche de pasión.
Seguía con trazos firmes, delineando la sonrisa que detestaba en tu rostro
herías mi ser, me odiaste, me amaste
fui tu peón, el carbón con el que delineé tu figura.
Me sumerjo en la profundidad,
veo cada pincelada y espero poder culminar mi obra,
ya los sueños se terminan, la esperanza renace en un nuevo puerto
el marco que resguarda el lienzo permanece incólume
como tú ahora, por lo que nunca te pude dar.
Abro y cierro
Descubro y escondo,
veo tus ojos
me detengo
pienso
Pinto, imagino
Hago este óleo porque estoy enamorado.
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